UNTITLED PLAY: FRAGMENTOS DE UNA CRISIS (o escribí una obra de teatro, pero estaba muy triste como para ponerle nombre)
Por: Estefanny Noriega
En el Centro Cultural El Hormiguero, la compañía La Gloira presenta una pieza que se construye desde la fragmentación: recuerdos, episodios y pensamientos que nacen del proceso personal atravesado por Alex Alcántara.
El montaje, que lleva en desarrollo desde 2023, se articula como un cuaderno escénico donde la escritura se convierte en herramienta de exteriorización. La obra propone una experiencia compuesta por momentos que oscilan entre la tristeza, la sátira y la crudeza. La crisis no aparece como un evento único, sino que se descompone en múltiples capas: ansiedad, depresión, recuerdo y creación.Desde el ingreso a la caja negra, el espacio se percibe
íntimo. La luz tenue y la disposición escénica colocan al espectador en una
atmósfera de cercanía. La obra se sostiene en un juego constante entre
soliloquio y monólogo expandido, donde las figuras que rodean a Alex (familia,
pareja, amistades, incluso el propio “yo”) aparecen integradas dentro de su
imaginario.
“Untitled Play” se presenta como un ejercicio escénico donde
la escritura, la memoria y el teatro se entrelazan para interrogar el modo en
que transformamos el dolor en lenguaje.
En uno de los fragmentos más incisivos, la obra pone en
escena el mandato del “échaleganismo”: consigna social que exige productividad
emocional incluso en medio de la oscuridad. La insistencia en la mejora
inmediata y en la medicación como garantía de éxito revela una tensión entre el
deseo de bienestar y la negación del derecho a habitar la fragilidad. La escena
no propone una salida cerrada; más bien exhibe la crueldad de un sistema que
convierte el dolor en algo que debe corregirse con eficiencia.
El humor aparece, entonces, como uno de los elementos más complejos del montaje. Lejos de banalizar la experiencia de la depresión y la ansiedad, funciona como una forma de mediación. En distintos momentos, la risa actúa como mecanismo de distanciamiento e incluso como gesto de disociación: el protagonista narra o revive episodios dolorosos con una ligereza que no cancela la gravedad del tema; al contrario, la hace más evidente al revelar la coexistencia entre sufrimiento y humor. La risa del público, que en un inicio acompaña el gesto, poco a poco se vuelve incómoda, evidenciando la violencia implícita en ciertas soluciones rápidas que prometen bienestar inmediato.
Aunque la puesta hace referencia a la medicación y a los
discursos contemporáneos sobre la salud mental, evita caer en una postura
simplista. El tono lúdico y la integración constante entre elenco, equipo
técnico y espectadores logra romper la cuarta pared para construir una dinámica
de comunidad que impide el aislamiento absoluto del protagonista.
En la obra es visible la relación entre crisis y creación.
La fragmentación del sujeto no se plantea únicamente como ruptura, sino como
posibilidad de transformación. La escritura funciona como un mecanismo que
reorganiza la experiencia y la vuelve compartible. La crisis deja de ser
exclusivamente individual para resonar en el ámbito social. En ese sentido, la
pieza no solo representa una vivencia personal, sino que la inaugura dentro de
una conversación colectiva sobre el cómo habitamos nuestras crisis.
No aparecen personajes autónomos que rodeen al protagonista;
es el mismo Alex quien encarna las voces que lo interpelan: familia, pareja,
amistades, incluso la exigencia social internalizada. Esta decisión escénica
desplaza la lectura hacia un territorio menos acusatorio. La obra no construye
antagonistas externos; más bien expone cómo la presión por “estar bien” puede
habitar en la propia percepción del sujeto. No señala culpables, sino que
evidencia el modo en que las expectativas sociales se incorporan y se reproducen
desde dentro.
La puesta también deja ver una tensión entre intensidad
subjetiva y percepción externa. Lo que para el protagonista se vive como una
guerra interior, para otros puede parecer apenas un día más. Esta distancia
entre la experiencia íntima y la mirada social atraviesa la obra de manera
constante. Así, el escenario se convierte en un espacio donde aquello que para
el público pudiera tratarse de una función más dentro de la cartelera, para el
intérprete representa la reactivación escénica de una crisis vivida. Esa
fricción entre representación y experiencia real añade una capa ética al
montaje: no se observa un personaje ficticio, sino la traducción artística de
una memoria personal.
Funciones: Domingos 15 y 22 de febrero; 1, 8 y 15 de marzo
Horario: 18:00 horas
Centro Cultural El Hormiguero (Gabriel Mancera 1539, Colonia del Valle, Alcaldía Benito Juárez)
Una obra de la compañía La Gloira
Elenco: Alex Alcántara, Aleida Méndez, Tristán Bodega, Doroty Melanie
Dramaturgia: Alex Alcántara y César Mariano
Dirección: César Mariano
Asistente de dirección: Oskar Villarreal
Escenografía e iluminación: Julieta Valverde
Diseño sonoro y musicalización: Armando Cabrera




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