“El hijo” es la última de las obras teatrales que conforma la conocida -tanto en teatro como cine- trilogía planteada por el escritor y director francés, Florian Zeller, estrenada en 2018 en París, como parte del tríptico dramatúrgico, “El padre”, “La madre” y “El hijo”, en donde se problematizan los efectos de la incomunicación humana desde el núcleo familiar moderno. Esta dramaturgia ha sido retomada por la productora Ana González para ofrecer su puesta en escena al público mexicano en la sala A de La Teatrería, con la dirección de René Pereyra, quien es discípulo directo de Lee Strasberg y, por tanto, del sueño de una pasión que fuera detonada, entre otras cosas, por la profunda impresión que el trabajo actoral de la compañía Teatro de Arte de Moscú, bajo la dirección de Konstantin Stanislavski, presentara en 1923 con la puesta en escena de la obra histórica de Tolstói “El zar Fiódor Ivánovich” en Nueva York. El proceso de la puesta en escena revisita y hace todo lo posib...
La reforma de la conciencia consiste enteramente en hacer que el mundo tome conciencia de su propia conciencia, en despertarlo de su sueño de sí mismo, en explicarle sus propias acciones. (…) Entonces quedará claro que el mundo ha soñado desde hace mucho tiempo con algo de lo cual sólo necesita tomar conciencia para poseerlo en realidad. Lo que se necesita sobre todo es una confesión, y nada más. (…) Para obtener el perdón de sus pecados, la humanidad solo necesita declararlos tal como son. Karl Marx. Sobre lo que en otras ocasiones fuera lienzo blanco o caja negra y ahora es pantalla verde: u n vacío nos arrastra a los vértigos verdosos de su caja cerrada, por ser enmarque paradójico del infinito, hasta lograr el tiempo impuro donde una actriz (Valentina Garibay) y dos actores (Benjamin Martínez y Richard Viqueira), construyen la imagen anacrónica del conocido Cine B, para estallar su potencia extraordinaria de defecto -ya sea por bajo presupuesto o debido a la búsqueda ex...